Misión del Padre Fermín Maroto en Madagascar

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miércoles, 5 de febrero de 2014

CARTA ABIERTA AL ACTOR ALEX O´DOGHERTY



SR. DON ALEX O´DOGHERTY  
E-mail: alex@alexodogherty.com

@AlexODogherty

Lebrija (Sevilla), a 5 de Febrero de 2014

“El aborto es el acto más diabólico que puede cometer el hombre”

Agnes Gonxha Bojaxhiu (Madre Teresa de Calcuta)

Estimado actor de San Fernando Sr. Don Alex O´Dogherty:

A través de diversos medios de comunicación, como la cadena de TV la Sexta, he conocido la letra de una canción que usted interpreta y en la que habla como si fuera la voz de un feto. En dicha canción hace usted apología de la legalización del abominable crimen del aborto, que cada día cuesta la vida en nuestro país de más de 300 seres humanos inocentes e indefensos, a los que se les priva de su derecho natural a nacer y a vivir y que al mismo tiempo supone que cada año, miles de mujeres en España, sean condenadas a tener a su hijo muerto y a sufrir las terribles secuencias del síndrome post aborto, durante gran parte de sus vidas.

Analicemos brevemente, Sr. O´Dogherty la letra de su patética canción. En la primera frase de la canción, ya dice usted la primera falsedad: Yo soy un feto, pero repito solo un boceto”. Sr. O´Dogherty, de boceto nada de nada. El nasciturus es un ser humano con su ADN propio, con su corazón con latidos propios, con toda la carga genética necesaria para crecer y desarrollarse y con una esperanza de vida en los países desarrollados entre 70 y 80 años, eso siempre, claro está, que no se cruce en su camino un mercenario a sueldo de un centro abortista y ponga fin a su existencia por un puñado de euros. La canción continúa con las siguientes expresiones: que no sé ni el alfabeto, pero prometo no salir, con la que me espera por ahí”.

Sr. O´Dogherty, el hecho de que un ser humano no conozca el alfabeto no es motivo para poder acabar con su vida. Por esa regla de tres, también se podrían eliminar a muchos adultos, incluso de profesión actores, que demuestran ser auténticos analfabetos en cuanto a derechos fundamentales de los seres humanos se refiere.

A continuación dice la canción: “Pregunto ya que te importa tanto mi vida, ¿me garantizas si tengo una salida?, si por si acaso, ¿tú me harás caso y darás trabajo a mi mamá?, yo sé que esto no es ningún juego, pero para que quieres que salga ya, si es que luego te doy igual”

¿Realmente piensa usted, que sólo tienen derecho a nacer aquellas personas que tienen garantizada una salida laboral, profesional, etc.? Siente uno auténtica vergüenza ajena escuchando los monumentales disparates que Usted dice Sr. O´Dogherty. ¿Quién podría garantizar a un niño en el vientre de su madre que dentro de 16 años (edad mínima para trabajar en España) tendrá trabajo seguro y además indefinido? Salvo que sea usted Raphel, difícilmente creo que pueda usted ni nadie garantizar a otro ser humano que dentro de 16 años estará desempeñando algún trabajo con una buena remuneración.

En cuanto a darle trabajo a las madres gestantes, si usted conociera algo de cómo trabajan cada día, los cientos de voluntarios en las asociaciones próvida repartidas por toda España, sabría que muchos de ellos se dejan la piel por encontrar empleo estable a las mujeres que atraviesan dificultades económicas para sacar su embarazo adelante, además de ayudarles con toda clase de ayudas materiales de primera necesidad, para atender a las necesidades del niño y su familia. Le sugiero, por ejemplo, que vaya a la asociación pro vida de Mairena del Alcor y hable con Manolo Fernández, su presidente, seguro que él le podrá dar algunas nociones básicas, después de 30 años de experiencia ayudando a madres con dificultades, de cómo se puede ayudar a una madre a sacar su embarazo adelante.

Y con respecto a “pero para qué quieres que salga ya, si es que luego te doy igual”, debo de decirle que a quien realmente le da igual es a usted y a todos los que piensan como usted, a los que os da exactamente igual que un niño concebido y aún en el vientre materno, nazca vivo o muerto, os da exactamente igual, que se les pueda dejar crecer y nacer de forma natural, o que por el contrario se les pueda matar con absoluta impunidad y sacar con una pinzas a trozos, en un quirófano esterilizado de algún centro abortista, para luego echarlo en las bolsas negras de un cubo de basura.

Luego dice la canción: “Yo me pregunto si esta gente que está en contra del aborto, si realmente yo le importo, si lucharan de la misma manera cuando yo este fuera, si le importara un mojón que yo tenga educación, o si no tendré dinero y tendré que irme al extranjero, si cuando vuelva a la ciudad ya no tendré Seguridad Social”

Sr. O´dogherty, para que cualquier ser humano pueda disfrutar de los derechos sociales y económicos como la educación, el trabajo o la seguridad social, lo primero que hay que hacer es dejarlo nacer y no acabar con su proceso natural de desarrollo y crecimiento en el seno materno. Difícilmente, un niño podrá llegar a tener algún día un trabajo digno, una buena educación y una eficaz protección de la Seguridad Social, si acabamos con su vida antes de que pueda llegar a nacer. Si a usted y a la gente que piensa como usted, realmente les importan los niños concebidos y aún  no nacidos, y si realmente les importa a ustedes que esos niños puedan llegar a tener una educación de calidad, un trabajo digno, y una protección de la Seguridad Social, no aboguen por su eliminación al más puro estilo del Rey Herodes. Sean ustedes realmente progresistas y defiendan al más débil e inocente de la sociedad del siglo XXI, y defiendan ustedes el principal derecho humano que tienen todos los seres humanos, dentro y fuera del vientre materno, que es el derecho natural a nacer y a vivir, como recogen infinidad de Tratados de Derecho Internacional, así como nuestra Constitución española en su artículo 15 y la mismísima jurisprudencia del Tribunal Constitucional y del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Y luego afirma: “Suele pasar que estas personas, las que juegan con mi suerte, están a favor de la pena de muerte y eso me hace pensar, que contrariedad, que insatisfacción, que dificultad, vaya contradicción”

Es evidente, que quien juega con la suerte de los niños indefensos en el seno materno son aquellos que pretenden que el Estado y las leyes no protejan su vida, y que esta quede a merced de la voluntad de la madre gestante, a quienes pretenden dar una licencia para acabar con la vida del hijo que lleva dentro, sin importarles para nada las terribles secuelas psicológicas del síndrome post aborto que esa decisión conlleva y del que por cierto nunca hablan los defensores del crimen del aborto como usted. Es precisamente usted y los que piensan como usted, los que estáis a favor de la pena de muerte, que ya fue abolida en nuestro país incluso para reos culpables en tiempos de guerra. Sin embargo, ustedes defienden que se pueda condenar a morir con impunidad a un ser humano inocente e indefenso que no es culpable absolutamente de nada, y que se pueda hacer en tiempos de paz. Qué vergüenza que alguien que ha trabajado en una profesión tan bonita como la de payaso para hacer reír a los niños, y hacerles la vida más agradable, años más tarde, se convierta en un defensor de la pena de muerte para niños inocentes. Qué triste...

Sigue la canción diciendo: “Parece que ahí fuera os preocupáis mucho de nosotros mientras estamos dentro de la barriga y eso me intriga, ¿Qué pasará después, cuando no tenga que comer?, me lo darás tú o me harás tururú, yo creo que sí, tú me harás tururú”

Nadie puede garantizarle a nadie, que nunca pasará dificultades económicas o incluso hambre a lo largo de sus próximos 70 u 80 años de vida, salvo como le he dicho antes sea un gran adivino o pitonisa. Pero lo que sí podemos afirmar con datos objetivos, es que mientras en España el número de personas que mueren a causa del aborto provocado en los 188 centros abortistas acreditados en nuestro país, es de más de 100.000 al año, (308 muertes cada día en el año 2012), el número de personas que mueren a causa del hambre en España es cero. Por lo tanto, defender que se puedan matar a los niños en el vientre materno en España, ante la posibilidad que en el futuro no tendrán que comer es sencillamente ridículo y absurdo.

También afirma: “¿Qué pasa si salgo mutante como el hombre elefante?, ¿me llevarás por delante o solo buscas votantes?, no sé, yo solo pregunto, solo soy un presunto, no me hagas caso, igual estoy paranoide, puede que un poco esquizoide, pero ¿tu le pones nombre a todos tus espermatozoides?”

Y usted, ¿le pone nombre a sus neuronas?, porque con las reflexiones que usted hace pone de manifiesto la gran escasez de las mismas que debe de tener, por lo que las podrías llamar nominativamente a cada una de ellas con suma facilidad.

Se refiere usted, al principio de este párrafo, a los niños concebidos con alguna malformación o discapacidad, intentando justificar el supuesto del aborto eugenésico, en virtud del cual, los niños que no cumplen un determinado estándar de calidad pueden ser eliminados por no haber sido concebidos sanos. En este sentido, déjeme que le diga, que hay que ser un auténtico mutante, y tener dureza de corazón para pensar como usted piensa. Es realmente terrible, que en pleno Siglo XXI, donde las ideas nazis muchos consideran ya superadas, haya personas que como usted, consideren que a un niño con retraso mental hay que eliminarlo antes de llegar a nacer porque es un mutante como el hombre elefante. Sr. O´Dogherty, un niño con síndrome Down, o un niño con espina bífida no es un mutante ni un hombre elefante. Los verdaderos mutantes y hombres elefantes son la gente como usted, que defienden la pureza de la raza y que para ello defiendan que haya que eliminar a todos los seres humanos que vengan con alguna discapacidad, o malformación. Es realmente terrible, triste y penoso Sr. O´Dogherty, que gente como usted, pida que se exija unos estándares de calidad a los seres humanos para tener garantizado su derecho natural a nacer y a vivir.
Resulta francamente terrible y estremecedor, y pone los vellos de punta, que una persona que ha trabajado haciendo reír a los niños como payaso, defienda que se pueda acabar impunemente con la vida de una persona concebida con alguna malformación, porque sería un mutante como el hombre elefante.

Es realmente terrible, que gente como usted, defienda la política eugenésica que informa la actual ley del aborto vigente en España, que parte de la base de que hay personas indignas de nacer, y por tanto también indignas de vivir, por el mero hecho de sufrir una discapacidad física o mental. Estamos ante un calco de las tesis eugenésicas defendidas en 1920 por Alfred Hoche y Karl Binding en “Die Freigabe der Vernichtung lebensunwerten Lebens” (La libertad para destruir la vida indigna de vivir), un panfleto que sirvió de inspiración para la llamada política de higiene racial desarrollada por el Tercer Reich. Eso sí, la copia actualizada nos la queréis vender, como la panacea del progresismo y de la civilización. Su defensa de la total legalización del aborto por motivos eugenésicos, para que sólo tengan derecho a nacer los niños concebidos sanos, me obliga a realizarle a usted varias aclaraciones y consideraciones.

En primer lugar, debe usted saber, que la ley del aborto de 2010 que usted defiende, ha motivado que hasta Naciones Unidas nos llame la atención y recomiende al Estado español su modificación. En concreto ha sido el Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de Naciones Unidas, encargado de velar por el cumplimiento por los Estados Partes, de la Convención Internacional Sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU. Esta convención fue aprobada en Nueva York el 13 de diciembre de 2006, y entró en vigor en nuestro ordenamiento el 3 de mayo de 2008, (BOE nº 96 de 21 de abril de 2008). Este Comité de Naciones Unidas recomendó al Estado español, en su informe de 19 de Octubre de 2011, que suprimiese la distinción hecha en la Ley del aborto de Rodríguez Zapatero, en cuanto al plazo dentro del cual la ley permite que se interrumpa un embarazo por motivos de discapacidad exclusivamente, por ser ello contrario al contenido de dicha Convención Internacional firmada y ratificada por España. Sr. O´Dogherty, espero que de arte dramático y de música, sepa usted bastante, porque lo que es de “derechos fundamentales”, de “derechos humanos” y del “Principio de Igualdad de todos ante la ley”, ha demostrado usted tener menos conocimientos que una liebre. Por ello, permítame que le recuerde algunos documentos básicos, de Derecho Internacional que obligan al Estado español a proteger la vida del concebido y no nacido, y a tratar a los concebidos con algún problema de salud o malformación, en igualdad de condiciones que a los niños concebidos sanos. Entre otras:

La Declaración de los derechos del retrasado mental, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su Resolución 2856 (XXVI) de 20 de diciembre de 1971, establece en su art. 1 que: “El retrasado mental debe gozar, hasta el máximo grado de viabilidad, de los mismos derechos que los demás seres humanos”.

La Declaración de los derechos de los impedidos, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su  Resolución 3447 (XXX), de 9 de diciembre de 1975, recoge en su art. 3 que: “El impedido tiene esencialmente derecho a que se respete su dignidad humana. El impedido, cualesquiera sean el origen, la naturaleza o la gravedad de sus trastornos y deficiencias, tiene los mismos derechos fundamentales que sus conciudadanos de la misma edad, lo que supone, en primer lugar, el derecho a disfrutar de una vida decorosa, lo más normal y plena que sea posible. Y en su art. 4, dice: “El impedido tiene los mismos derechos civiles y políticos que los demás seres humanos; el párrafo 7 de la Declaración de los Derechos del Retrasado Mental se aplica a toda posible limitación o supresión de esos derechos para los impedidos mentales”.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos aprobada en París, por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su Resolución 217 A (III), el 10 de diciembre de 1948, en su artículo 3 reconoce el derecho a la vida de «todo individuo» por lo que comprende también al ser humano que ya ha sido concebido, aunque todavía no haya nacido, pero que se encuentra en estado de gestación. Textualmente, el artículo 3 dice: «Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.»
El Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos, adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas mediante Resolución 2200A (XXI) de 16 de diciembre de 1966, en Nueva York, Estados Unidos de América, que entró en vigor el 23 de marzo de 1976, de acuerdo con el artículo 49 de este Pacto y ratificado por España el 27 de abril de 1977, (BOE nº 103 de 30 de abril de 1977) establece en su art.6: «El derecho a la vida es inherente a la persona humana. Este derecho estará protegido por la Ley. Nadie podrá ser privado de la vida arbitrariamente.»  Y en su artículo 24.1 establece que: «Todo niño tiene derecho sin discriminación alguna por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, origen nacional o social, posición económica o nacimiento, a las medidas de protección que su condición de menor requiere, tanto por parte de su familia, como de la sociedad y del Estado.»
El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su Resolución 2200 A (XXI) de 16 de diciembre de 1966, con entrada en vigor el 3 de enero de 1976, conforme al artículo 27 del Pacto. (BOE nº 103 de 30 de abril de 1977). En su art. 10 dice: Los Estados Partes en el presente Pacto reconocen que: «... Se deben adoptar medidas especiales de protección y asistencia en favor de todos los niños y adolescentes, sin discriminación alguna por razón de filiación o cualquier otra condición.»

La Declaración de los derechos del niño no nacido, adoptada por la Asamblea del Consejo de Europa, en Estrasburgo, el 6 de octubre de 1979, establece lo siguiente: El niño que va a nacer, debe gozar desde el momento de su concepción, de todos los derechos anunciados en la presente Declaración. Todos estos derechos deben ser reconocidos a todo niño que va a nacer, sin ninguna excepción ni discriminación, basada en la raza, color, sexo, lengua, religión, origen nacional o social, estado de desarrollo, estado de salud o las características mentales y físicas ciertas o hipotéticas y toda otra situación que le concierna, o concierna a su madre o familia. La ley debe asegurar al niño, antes de su nacimiento, con la misma fuerza que después, el derecho a la vida inherente a todo ser humano. En razón a su debilidad particular, el niño que va a nacer debe beneficiarse de una protección especial. (Preámbulo, Declaración de los Derechos del Niño No Nacido, Asamblea del Parlamento de Europa). La ciencia biológica y genética establece que la vida de cada ser humano, con todas sus características propias, empieza desde el momento de su concepción (estando de acuerdo al afirmarlo así) no sólo los que reconocen la vida como un don de Dios, sino también... aquellos que no comparten esta convicción.

Sr. O´Dogherty, dejar la vida de un ser humano ya concebido, (cuando no cumpla los estándares de calidad, exigidos por las defensoras y defensores de la pureza de la raza) al arbitrio de los deseos de la madre gestante, implica otorgar un derecho falso que no existe a dicha madre, para disponer a su antojo de una vida humana distinta a la suya propia. O dicho de otra manera, es otorgarle un falso derecho al aborto que no existe, porque no existe el «derecho a matar», sino el «derecho a vivir». Sr. O´Dogherty, como habrá podido fácilmente deducir de los Tratados de Derecho Internacional que le he enunciado anteriormente, ese supuesto falso derecho al aborto no existe.

Y continúa usted diciendo: “Se sensato, ¿debe una polución nocturna ser un asesinato? Que contrariedad, que insatisfacción, que dificultad, vaya contradicción. Oh! My God! Y ahora ¿qué hago?, ¿nazco o no nazco?, no puedo decidir, no tengo voto ni por control remoto, no tengo ayuda pero no tengo duda, puestos a elegir que elija la que va a parir. Yo sé que esto no es ningún juego pero para que quieres que salga ya si es que luego te doy igual”

Sr. O´Dogherty, necesita usted unas clases básicas de educación sexual con carácter de urgencia, sobre todo para dejar de hacer el ridículo tan espantoso que hace usted al confundir las células reproductivas del varón, con un ser humano ya concebido y en estado de gestación. No saber distinguir entre lo que es un espermatozoide y lo que es un niño en estado de gestación es francamente patético y alarmante. Me pregunto si esto no será fruto de la dichosa LOGSE, de la que ahora vemos frutos como este, en su persona.

Es cierto que el nasciturus no tiene ni voz ni voto, pero tiene vida y es una vida humana y distinta de la de la madre gestante. Tal vez por ello, porque hasta dentro de 18 años no podrá ejercer su derecho al voto, si lo dejan nacer y vivir claro, es por lo que quizás su protección jurídica desde el primer momento de su existencia, resulte tan irrelevante e interesante políticamente para cualquier político de nuestro país, más interesado en conseguir un puñado de votos, presumiendo de un falso progresismo, que en comprometerse con los valores permanentes y superiores que nuestra Constitución consagra, como es el respeto y la protección jurídica de la vida humana, especialmente de la vida humana más débil e indefensa.

Afirma usted, puestos a elegir que elija la que va a parir”. Sr. O´Dogherty, con esta afirmación vuelve a poner usted de manifiesto los estragos que la dichosa LOGSE hizo en su persona y en sus pobres conocimientos sobre sexualidad humana. La elección de ser madre, Sr. O´Dogherty, es anterior al embarazo. Una vez concebida una vida humana en el vientre materno, la madre gestante ya es madre, aunque puede ser madre de un hijo vivo si se le deja crecer y desarrollarse con normalidad al nasciturus, o podrá ser madre de un hijo muerto, si se mata al hijo que lleva dentro. Quienes como usted, defienden que una madre tiene derecho a decidir o elegir si mata o no mata al hijo ya concebido, confunden el aborto con los métodos anticonceptivos. El aborto, Sr. O´Dogherty no es un método anticonceptivo que se pueda utilizar para no ser madre, sino que es matar al hijo ya concebido por la madre gestante, y que la condena a tener un hijo muerto. Por lo tanto Sr. O´Dogherty, permítame que le vuelva a insistir, en la necesidad de que acuda usted cuanto antes a unas clases básicas de educación sexual, que seguro le ayudarán mucho a entender mejor esta materia.

Y por último vuelve a decir usted: “pero para que quieres que salga ya si es que luego te doy igual.”. Pone usted de manifiesto nuevamente, su gran desconocimiento sobre el tejido social de ayuda a la mujer y a la infancia de nuestro país, sobre el extraordinario voluntariado que existe en España y sobre la multitud de asociaciones y ONGs que cada día realizan una extraordinaria labor en nuestro país ayudando a madres, familias y niños de muchas formas distintas. Le recomiendo que deje usted su cómodo escenario de actor y cantante y se dé usted una vuelta por alguno de los numerosos comedores sociales de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, que hay repartidos por toda nuestra geografía española y vea cómo trabajan allí cientos de voluntarios entregando lo mejor de ellos mismos para ayudar a familias enteras. O se dé usted una vuelta por cualquier centro de Cáritas, donde cada día cientos de padres de familias reciben ayuda para sacar sus hijos adelante. Son sólo dos ejemplos, aunque le podría poner miles.

Por lo tanto, que un hijo nazca en un entorno familiar con dificultades económicas, y luego la familia tenga que buscar los recursos necesarios para sacar ese hijo adelante, es algo que le dará igual a usted, porque a nadie que defiende la protección jurídica del nasciturus nos resulta indiferente dicha situación. Más al contrario, muchas personas que defienden la protección jurídica del nasciturus desde el primer momento de su existencia, y por lo tanto la abolición del aborto, trabajan al mismo tiempo en asociaciones próvida de ayuda y atención directa a la mujer y a la familia, o en algunas asociaciones como las que les he citado antes. Sin embargo, aún no he conocido ninguna persona que defienda abiertamente la legalización del aborto como usted, y luego pueda presumir de haber ayudado altruistamente, como voluntario, a madres o menores para salir adelante de las dificultades económicas.

Los defensores de la legalización del crimen del aborto, pensáis que el hecho de defender que se pueda acabar con impunidad con la vida de seres humanos inocentes en el seno de sus madres os convierte en personas progresistas. Pero déjeme decirle Sr. O´Dogherty, que nada más lejos de la realidad, pues por el contrario, vuestra postura os retrotrae a la época de los romanos, donde el Rey Herodes el Grande ordenó la “matanza de los inocentes”, matar a los niños recién nacidos en la misma época y lugar que Jesús de Nazaret, cumpliendo así con la profecía de Jeremías (31:15) y demostrando de esta manera su desprecio más absoluto por el valor de la vida humana. O incluso, se puede afirmar,  que la defensa de la cultura de la muerte y de la legalización del abominable crimen del aborto, sitúa a quienes lo defienden en la era de la caverna, donde la ley del más fuerte era la que primaba sobre los demás y donde por supuesto no se tenía ni pajolera idea de lo que eran los derechos humanos.

Sr. O´Dogherty, en el siglo XXI, lo progresista es defender la vida, defender al más débil e indefenso de nuestra sociedad como es el concebido y aún no nacido, y por supuesto defender a las mujeres que tienen dificultades para sacar su embarazo adelante, exigiendo a nuestros gobernantes políticas y legislaciones que protejan real y eficazmente la maternidad, y luchando para que nadie pueda hacerse millonario a costa de condenar a cientos de miles de mujeres a tener un hijo muerto en un abortorio y condenándolas con ello a sufrir las terribles consecuencias del síndrome post aborto durante gran parte de sus vidas, del que usted nada habla en su canción.

Por todo ello, y en virtud de todo cuanto antecede, le ruego Sr. O´Dogherty no vuelva usted a hacer apología de la legalización del crimen del aborto, mediante la canción que usted interpreta y que le he comentado párrafo por párrafo. Le invito a reflexionar serenamente, sobre las consideraciones que les formulo en esta carta, y al mismo tiempo le invito a que sea usted valiente, un poquito más coherente, cambie de actitud y empiece a pensar como un hombre libre y a ser progresista de verdad, sin complejos, ni ataduras y sin prejuicios de ningún tipo. Sr. O´Dogherty, le insto y le invito a que cambie su forma de pensar en este tema y descubra la belleza de defender la vida, de defender el derecho a nacer y el derecho a vivir de todos los seres humanos y muy especialmente de los más débiles, de los más indefensos y de los más “imperfectos”, esos a los que parte de esta sociedad que piensa como usted, les gustaría ver muertos y tirados en un cubo de basura antes que verlos nacer y vivir con su discapacidad, en igualdad de derechos y con las mismas oportunidades que el resto de ciudadanos.  Sin duda alguna, a las generaciones futuras les costará mucho trabajo entender como hubo un tiempo en España, donde el Estado y las leyes permitían acabar con la vida de inocentes antes de llegar a nacer, incluso sin que existiera causa alguna que lo justificara. Ellos y la historia nos juzgarán. Por eso, no me cansaré nunca de invitarle a defender en este tema, postulados más humanos y sensatos, acordes con el sentido común y con su conciencia que estoy convencido le dictará el camino correcto.
Atentamente,            
 José Antonio Barragán Dorantes

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